lunes, 1 de octubre de 2007

El ataque contra la razon, de Al Gore

EL ATAQUE CONTRA LA RAZON
de GORE, AL
EDITORIAL DEBATE
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788483067536
Nº Edición:1ª
Año de edición:2007
Plaza edición: BARCELONA

Tras ganar reconocimiento mundial con la cuestión del cambio climático, Al Gore critica la presidencia de George W. Bush.

Se concibió para fomentar el espectáculo y el entretenimiento y hoy, posiblemente, es la mayor arma de poder existente. La televisión, esa caja lista con aspecto de tonta, constituye el medio más eficaz para influir en las mentes de millones de individuos. Se encuentra concentrada en muy pocas manos, las suficientes para controlar toda la programación televisiva y, por consiguiente, la voluntad de los hombres. Esta es la mitad de la ecuación que propone Al Gore. La restante se sustancia en el papel secundario que las ideas y la razón juegan en la actualidad. La doctrina que otorgaba a los ciudadanos capacidad para gobernarse a sí mismos a través del debate y la exposición de argumentos, se encuentra en serio peligro de muerte. El espacio público democrático ha sido asaltado por unos desalmados que imponen sus intereses a los del conjunto de la población.

Estos “malhechores” requieren la ayuda de la televisión, primero, para ganar las elecciones y para mantenerse en el poder, después. La ecuación se ha completado. Los políticos utilizan la televisión como expositor de venta de sus productos. Y ningún país gestiona la venta tan bien como EE.UU. Bush quería vender miedo y la televisión contribuyó a lograrlo. Proclamó que Osama Bin Laden y Sadam Hussein eran el mismo demonio y que había, por lo tanto, que invadir también Irak. Este mensaje se repitió sin descanso en la televisión hasta que caló en los telespectadores-votantes. Se sustituyó un debate razonado en la sociedad por un eslogan machacón carente de profundidad. Gore afirma que mientras la “red pública” la monopolicen unos cuantos medios televisivos, la razón perderá poder y la democracia será más artificial que real.

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